La Colegiata de Osuna, que había comenzado a construirse en el primer cuarto del siglo XVI el cuarto conde de Ureña, con el título de Colegiata de la Asunción, se convierte además en Panteón de los Duques de Osuna. En realidad nó es una iglesia, sino dos, una en superficie y otra subterránea. Dos iglesias suntuosas Van surgiendo por toda la ciudad edificios magníficos, el Palacio de los Cepeda. La Audiencia de lo Criminal o antiguo edificio del Posito. La Casa Ayuntamiento, con su impresionante Arco de acceso desde la Plaza Mayor. El antiguo Juzgado. La Cilla del Cabildo arzobispal. La Casa del Marqués de la Gomera. El Hospital y la Iglesia de la Merced. El Palacio de los Torres.
Las calles, de admirable armonía en sus edificios, llenas de casas señoriales, edificios civiles, con portadas hermosas, y balcones y ventanas de rica forja. Osuna ducal. Osuna que trasciende a la vida culta europea, y a la política internacional Duques de Osuna en las guerras de Flandes, ven los virreinatos de Nápoles. Y un día ya en el siglo XIX, un duque de Osuna, embajador de España ante el Zar de todas las Rusias, se lleva como secretario al mejor novelista de su tiempo, a don Juan Valera, para dar a conocer en Moscú y en San Petersburgo, la literatura española.
La Torre del Agua hoy está convertida en Museo Arqueológico, repleto de reliquias romanas y visigodas. Aquí está la célebre Lex Julia, ley romana escrita en tablas de bronce. Y aquí se conservan utensilios de los primitivos pobladores del neolítico, y cerámicas ibéricas. Páginas del libro de la Historia. En el Convento de la Encarnación, ademas de su iglesia que tiene notables retablos e imágenes, existe un va lioso Museo de Pinturas con obras de Valdés Leal, Pedro Pablo Rubens y otros importantes pintores.
Entre los azulejos que decoran el claustro merece admiración una curiosa vista de la Alameda de Hércules de Sevilla, en cerámica trianera del siglo XVIII. .
Finalmente en el antiguo convento de los Mínimos, Iglesia de la Victoria hay un bellísimo retablo barroco, presidido por imagen de la Virgen titular, y rematado por un Cristo Crucificado. En otro altar se venera una Virgen de los Dolores obra de José de Mora, de escuela granadina.
La Colegiata de Osuna, que había comenzado a construirse en el primer cuarto del siglo XVI el cuarto conde de Ureña, con el título de Colegiata de la Asunción, se convierte además en Panteón de los Duques de Osuna. En realidad nó es una iglesia, sino dos, una en superficie y otra subterránea. Dos iglesias suntuosas
Van surgiendo por toda la ciudad edificios magníficos, el Palacio de los Cepeda. La Audiencia de lo Criminal o antiguo edificio del Posito. La Casa Ayuntamiento, con su impresionante Arco de acceso desde la Plaza Mayor. El antiguo Juzgado. La Cilla del Cabildo arzobispal. La Casa del Marqués de la Gomera. El Hospital y la Iglesia de la Merced. El Palacio de los Torres.
Las calles, de admirable armonía en sus edificios, llenas de casas señoriales, edificios civiles, con portadas hermosas, y balcones y ventanas de rica forja. Osuna ducal. Osuna que trasciende a la vida culta europea, y a la política internacional
Duques de Osuna en las guerras de Flandes, ven los virreinatos de Nápoles. Y un día ya en el siglo XIX, un duque de Osuna, embajador de España ante el Zar de todas las Rusias, se lleva como secretario al mejor novelista de su tiempo, a don Juan Valera, para dar a conocer en Moscú y en San Petersburgo, la literatura española.
La Torre del Agua hoy está convertida en Museo Arqueológico, repleto de reliquias romanas y visigodas. Aquí está la célebre Lex Julia, ley romana escrita en tablas de bronce. Y aquí se conservan utensilios de los primitivos pobladores del neolítico, y cerámicas ibéricas. Páginas del libro de la Historia.
En el Convento de la Encarnación, ademas de su iglesia que tiene notables retablos e imágenes, existe un va lioso Museo de Pinturas con obras de Valdés Leal, Pedro Pablo Rubens y otros importantes pintores.
Entre los azulejos que decoran el claustro merece admiración una curiosa vista de la Alameda de Hércules de Sevilla, en cerámica trianera del siglo XVIII. .
Finalmente en el antiguo convento de los Mínimos, Iglesia de la Victoria hay un bellísimo retablo barroco, presidido por imagen de la Virgen titular, y rematado por un Cristo Crucificado. En otro altar se venera una Virgen de los Dolores obra de José de Mora, de escuela granadina.